El programa Bibliotecas para armar invita a participar de actividades de promoción de la lectura que rendirán homenaje a la literatura de distintos países latinoamericanos.
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Del 26 al 30 de septiembre el Programa Bibliotecas para armar junto a las bibliotecas comunitarias de la Ciudad rendirá tributo a la literatura boliviana a través de actividades de promoción de la lectura para niños y para grandes.
Durante esta semana se propondrán lecturas y relecturas de esta fundamental manifestación literaria latinoamericana. En las distintas bibliotecas comunitarias de la ciudad habrá narraciones orales, actividades de plástica y literatura, historieta, cine, actividades especiales, producción de bienes culturales para la promoción de la lectura y donación de bibliografía para las bibliotecas de la Ciudad
Biblioeidos está pensado para reunir información de la carrera de Bibliotecario de Instituciones Educativas, experiencias, actividades. Un espacio para las Ideas, la reflexión y la discusión sobre la práctica, la importancia de la información y las nuevas tecnologías en el quehacer de bibliotecarios y educadores.
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sábado, 24 de septiembre de 2011
viernes, 19 de agosto de 2011
OPAC
Catálogo en línea u OPAC (
Online public access catalog) es un catálogo
automatizado de acceso público en línea de los materiales de una biblioteca.
Generalmente, tanto el personal de la biblioteca como el público tienen acceso
a él en varias terminales dentro de la biblioteca o desde el hogar vía Internet.
Desde mediados de los 80 se ha sustituido el catálogo de tarjeta por
el OPAC en la mayoría de las bibliotecas universitarias y nacionales. Desde
mediados de los años 1990, las interfaces tipo texto basados en
OPAC están siendo sustituidas por interfaces basadas en Web. El OPAC forma a
menudo parte de un sistema bibliotecario integrado.
En la actualidad, unas 30.000 bibliotecas tienen
registros bibliográficos en un OPAC del OCLC, llamado WorldCat,
que es un catálogo de los materiales de biblioteca realizado con la
colaboración de bibliotecas públicas y privadas por todo el mundo, sobre todo
en Estados
Unidos y Canadá. WorldCat muestra cuántas bibliotecas poseen el mismo
libro o material. Los usuarios de WorldCat deben conectar su propio OPAC de su
biblioteca para ver la información de las demás bibliotecas. El OCLC WorldCat
no es técnicamente un OPAC en sí mismo, sino un Macro OPAC; es una base de
datos bibliográfica usada principalmente por el personal de la biblioteca
(bibliotecólogos) de las instituciones que tienen una suscripción anual a los
servicios de OCLC. No es utilizada por los usuarios o el público en general a
menos que su biblioteca local suscriba al servicio de la referencia del OCLC FirstSearch.
El OCLC WorldCat es también investigable mediante los
motores de búsqueda como Google y Yahoo, buscando por "OCLC WorldCat Open".
La mayoría de los sistemas bibliotecarios integrados
trabajan en plataforma Windows.Sin embargo en años recientes con el auge del software
libre, se han desarrollado igualmente sistemas bibliotecarios completos como Koha disponible en
plataforma Linux
que ponen a disposición de diferentes tipos de usuarios las prestaciones de
estos sistemas de gestión de bibliotecas. Los actuales módulos de OPAC se
sirven de listas desplegables, ventanas emergentes, cajas de diálogo,
operaciones de ratón, y otros componentes gráficos de la interfaz, con el fin
de simplificar la entrada de los datos para la búsqueda y formato de
visualización de los registros.
lunes, 8 de agosto de 2011
JUEGOTECA. Lecturas y artes visuales.
Destinado a niños y niñas de 6 a 8 años.
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Inicia una actividad que consta de cinco encuentros coordinados por la docente Claudia Fernández, donde la literatura se une con la plástica. Todos los encuentros se dictarán en la Juegoteca Club Catalinas.
Juegoteca Club Catalinas, Pi y Margall y Almirante Brown
Inicia jueves 4 de agosto
Jueves de 16.30 a 18.30 hs. 5 encuentros.
Informes e inscripción:
bibliotecasparaarmar@buenosaires.gob.ar
(5411) 4331-0706
www.blogs.buenosaires.gob.ar/librodearena/
Curso para auxiliares de bibliotecas comunitarias.
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Comienza la inscripción para nuevo curso de Capacitación para Auxiliares de Bibliotecas Comunitarias organizado por el programa Bibliotecas para Armar.
El curso es gratuito y está destinado a referentes de bibliotecas comunitarias, docentes y aquellos interesados en incentivar la lectura en niños, adolescentes y adultos.
Durante el transcurso del año se trabajarán, entre otros, los siguientes ejes temáticos:
Cómo organizar una biblioteca: espacios, funciones, aspectos institucionales.
Clasificación bibliográfica. Catalogación
Estrategias de comunicación.
Nociones de animación a la lectura.
Didáctica, escuela y literatura infantil.
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Reunión inaugural: miércoles 10 de agosto a las 16 hs.
Lugar: Biblioteca José Hernández
Av. Boedo 870, 2º piso (por escalera)
Duración: cuatro meses.
Gratuito – Vacantes limitadas
Para el ingreso se requiere llevar DNI
.
Para la inscripción solicitamos enviar los siguientes datos: nombre completo, número de DNI, teléfono y dirección de email a: bibliotecasparaarmar@buenosaires.gob.ar o por teléfono al (5411) 4331-0706.
Informes e inscripción:
bibliotecasparaarmar@buenosaires.gob.ar
(5411) 4331-0706
www.blogs.buenosaires.gob.ar/librodearena/
viernes, 1 de julio de 2011
BIBLIOTECAS PARA ARMAR - VIDEO
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El Familiar es un corto de animación realizado por niños y jóvenes de la
Biblioteca Comunitaria del Centro de Acción Familiar "Bartolomé
Mitre" basado en el cuento de Jorge Accame. Dirección Ayar Blasco
|
Encuentros
de lectura en el Hospital Tornú
De junio a noviembre de 2011 continúan los encuentros de promoción de la lectura en el Servicio de Pediatría del Hospital Tornú.
El proyecto es fruto del trabajo del Programa de Inclusión Cultural junto con el Equipo de Promoción y Acceso a las lecturas de Pediatría del Hospital Tornú y Residentes de Educación para la Salud.
Los segundos y cuartos MIÉRCOLES de cada mes. Horario de 10.30 a 12 hs. Lugar: Hospital Tornú: Combatientes de Malvinas 3002 y Chorroarín.
PROGRAMA DE ACTIVIDADES
“Acerca de algunas cuestiones para pensar…qué cultura reproducimos en la construcción de una biblioteca y en las actividades de promoción de la lectura”.
Distintos modos de leer: mecanismos y saberes que se ponen en juego en el arte de ver y descifrar.
Recursos y herramientas en Promoción de la Lectura. El encuentro con los libros.
Literatura, vida y sociedad: historizar para comprender y debatir el rol del mediador en la lectura, la construcción de un tipo de lector y de un tipo de discurso que surge a principios del siglo XX, se institucionaliza y funciona hasta nuestros días.
Dispositivos y metodologías de trabajo en Promoción de la lectura: confrontación de modelos y formas para poder pensar y comprender sus alcances y posibilidades.
Experiencia lectora: un lector ¿se construye? Estrategias y actores ¿Condicionamientos o posibilidades?
Literaturas no hegemónicas ¿Qué cultura se produce y reproduce desde la Biblioteca? Otras cosmovisiones: leyendas y literatura de género.
Jornada de encuentro e intercambio con grupos que se encuentran trabajando en la temática. Para pensar, debatir, compartir, jugar y divertirnos.
¿Por qué escribir? Importancia o sentido para crear un espacio de producción de textos, para plasmar los discursos de todos.
Taller de escritura: juegos y disparadores para la producción de textos.
Intercambio de las producciones en el recorrido. Cierre de los encuentros.
Destinatarios: participantes de programas de animación a la lectura, de bibliotecas, de programas de democratización de la atención, de trabajos sobre los efectos institucionales de la palabra cuando decidimos echarla a rodar y curiosos de los libros simplemente por el placer de leerlos y compartirlos.
A cargo del equipo de Promoción y Acceso a las lecturas Silvina Esposito, Psicoanalista. Victoria Morana, Especialista en letras. Mery Schwartz, Residente de Educación para la Salud.
Informes: Programa Inclusión Cultural. 4331-1830. inclusioncultural_mc@buenosaires.gob.ar
De junio a noviembre de 2011 continúan los encuentros de promoción de la lectura en el Servicio de Pediatría del Hospital Tornú.
El proyecto es fruto del trabajo del Programa de Inclusión Cultural junto con el Equipo de Promoción y Acceso a las lecturas de Pediatría del Hospital Tornú y Residentes de Educación para la Salud.
Los segundos y cuartos MIÉRCOLES de cada mes. Horario de 10.30 a 12 hs. Lugar: Hospital Tornú: Combatientes de Malvinas 3002 y Chorroarín.
PROGRAMA DE ACTIVIDADES
“Acerca de algunas cuestiones para pensar…qué cultura reproducimos en la construcción de una biblioteca y en las actividades de promoción de la lectura”.
Distintos modos de leer: mecanismos y saberes que se ponen en juego en el arte de ver y descifrar.
Recursos y herramientas en Promoción de la Lectura. El encuentro con los libros.
Literatura, vida y sociedad: historizar para comprender y debatir el rol del mediador en la lectura, la construcción de un tipo de lector y de un tipo de discurso que surge a principios del siglo XX, se institucionaliza y funciona hasta nuestros días.
Dispositivos y metodologías de trabajo en Promoción de la lectura: confrontación de modelos y formas para poder pensar y comprender sus alcances y posibilidades.
Experiencia lectora: un lector ¿se construye? Estrategias y actores ¿Condicionamientos o posibilidades?
Literaturas no hegemónicas ¿Qué cultura se produce y reproduce desde la Biblioteca? Otras cosmovisiones: leyendas y literatura de género.
Jornada de encuentro e intercambio con grupos que se encuentran trabajando en la temática. Para pensar, debatir, compartir, jugar y divertirnos.
¿Por qué escribir? Importancia o sentido para crear un espacio de producción de textos, para plasmar los discursos de todos.
Taller de escritura: juegos y disparadores para la producción de textos.
Intercambio de las producciones en el recorrido. Cierre de los encuentros.
Destinatarios: participantes de programas de animación a la lectura, de bibliotecas, de programas de democratización de la atención, de trabajos sobre los efectos institucionales de la palabra cuando decidimos echarla a rodar y curiosos de los libros simplemente por el placer de leerlos y compartirlos.
A cargo del equipo de Promoción y Acceso a las lecturas Silvina Esposito, Psicoanalista. Victoria Morana, Especialista en letras. Mery Schwartz, Residente de Educación para la Salud.
Informes: Programa Inclusión Cultural. 4331-1830. inclusioncultural_mc@buenosaires.gob.ar
BIBLIOTECAS PARA ARMAR
Animación
a la lectura y promoción de la biblioteca
El programa Bibliotecas para Armar invita a participar de un nuevo curso gratuito para adultos de capacitación en animación a la lectura y promoción de la biblioteca.
El curso se desarrollará en 6 encuentros. Inicia el viernes 1 de julio y las clases se llevarán a cabo todos los viernes a las 17:30 hs. en la Biblioteca Juana Azurduy, Chile 1432. GRATIS.
Este es un taller que se propone como un espacio a partir del cual los participantes puedan investigar, incorporar y poner en práctica los instrumentos que ofrecen las diferentes manifestaciones artísticas, en su articulación con el diseño de estrategias de animación a la lectura.
Los objetivos son desarrollar una mirada abarcadora desde el encuadre de la Educación por el Arte, transitar experiencias de producción y reflexión artísticas en el marco de su inclusión como mediadores de lectura y diseñar, desde la perspectiva del curso, sus propios proyectos de actividades de promoción de lectura.
Bibliotecas para Armar es un programa de la Dirección General de Promoción Cultural del Ministerio de Cultura porteño que fomenta y apoya el trabajo de 70 Bibliotecas Comunitarias. El objetivo es incentivar el uso social del libro en Centros Comunitarios, Comedores, Paradores, Clubes, Hogares de niños, adolescentes y adultos, Institutos de menores, Centros de Salud, Institutos Penitenciarios, entre otros. En la actualidad, este programa lleva a cabo distintas acciones tanto de promoción como de incentivación de la literatura y el dictado de diversos cursos de capacitación para la formación de multiplicadores de lectura.
bliotecasparaarmar@buenosaires.gob.ar
El programa Bibliotecas para Armar invita a participar de un nuevo curso gratuito para adultos de capacitación en animación a la lectura y promoción de la biblioteca.
El curso se desarrollará en 6 encuentros. Inicia el viernes 1 de julio y las clases se llevarán a cabo todos los viernes a las 17:30 hs. en la Biblioteca Juana Azurduy, Chile 1432. GRATIS.
Este es un taller que se propone como un espacio a partir del cual los participantes puedan investigar, incorporar y poner en práctica los instrumentos que ofrecen las diferentes manifestaciones artísticas, en su articulación con el diseño de estrategias de animación a la lectura.
Los objetivos son desarrollar una mirada abarcadora desde el encuadre de la Educación por el Arte, transitar experiencias de producción y reflexión artísticas en el marco de su inclusión como mediadores de lectura y diseñar, desde la perspectiva del curso, sus propios proyectos de actividades de promoción de lectura.
Bibliotecas para Armar es un programa de la Dirección General de Promoción Cultural del Ministerio de Cultura porteño que fomenta y apoya el trabajo de 70 Bibliotecas Comunitarias. El objetivo es incentivar el uso social del libro en Centros Comunitarios, Comedores, Paradores, Clubes, Hogares de niños, adolescentes y adultos, Institutos de menores, Centros de Salud, Institutos Penitenciarios, entre otros. En la actualidad, este programa lleva a cabo distintas acciones tanto de promoción como de incentivación de la literatura y el dictado de diversos cursos de capacitación para la formación de multiplicadores de lectura.
bliotecasparaarmar@buenosaires.gob.ar
lunes, 27 de junio de 2011
Festejos del ISFT N° 182
El ISFT Nº 182 en el ciclo lectivo 2012 festejará su 25º aniversario y también se cumplirán los 30 años de la carrera de Bibliotecología en el Distrito de San Miguel.
Se solicita a los egresados y ex-alumnos fotos de su paso por el instituto.
Se solicita a los egresados y ex-alumnos fotos de su paso por el instituto.
viernes, 24 de junio de 2011
HISTORIA DE LA BIBLIOTECA NACIONAL
La Biblioteca Pública de Buenos Aires —antecesora directa de la Biblioteca Nacional— fue creada por decreto de la Primera Junta, el 13 de septiembre de 1810. Su primera sede estuvo en la Manzana de las Luces, en la intersección de las actuales calles Moreno y Perú.
La Junta pensó que entre sus tareas estaba la de constituir modos públicos de acceso a la ilustración, visto esto como requisito ineludible para el cambio social profundo. Mariano Moreno impulsó la creación de la Biblioteca como parte de un conjunto de medidas —la edición, la traducción, el periodismo— destinadas a forjar una opinión pública atenta a la vida política y cívica. Así, la Gazeta y la traducción y edición del Contrato Social se hermanan en el origen con la Biblioteca. Precisamente, el escrito estremecedor de la Gazeta titulado “Educación”, en donde se anuncia la creación de la Biblioteca en 1810, posee todas las características de un documento alegórico, bélico y literario a la vez, pieza muy relevante del pensamiento crítico argentino.
Pocos meses antes, el propio Moreno y Cornelio Saavedra firmaban la orden de expropiar los bienes y libros del obispo Orellana, juzgado como conspirador contra la Junta. Así se constituyó el primer fondo de esta Biblioteca, enlazada desde el comienzo con la lucha independentista y la refundación social. También integraron el primer acervo las donaciones del Cabildo Eclesiástico, el Real Colegio San Carlos, Luis José Chorroarín y Manuel Belgrano.
Sus primeros bibliotecarios y directores fueron el doctor Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez, ambos hombres de la Iglesia. Luego, vendrían Chorroarín y Manuel Moreno, hermano y biógrafo del fundador. Los nombres que se suceden son hilos de una trama histórica y cultural: Marcos Sastre, Carlos Tejedor, José Mármol, Vicente Quesada, Manuel Trelles, José Antonio Wilde. La Biblioteca significaba un cruce, que ya estaba en la vida de estos hombres, entre los compromisos políticos y las labores intelectuales. En estos nombres encontramos la huella de autores de obras que forma parte del memorial del lector argentino, como El Tempe argentino, de Marcos Sastre, la novela Amalia, de Mármol, o la obra historiográfica de Quesada. Algo del Salón Literario de 1837 se alojaba en la Biblioteca Nacional de los años 80, sin contar que uno de sus directores, Tejedor, sería después uno de los directores de la guerra perdida por los batallones de la ciudad de Buenos Aires contra las fuerzas federalizadoras.
De una manera u otra, la Biblioteca Nacional se situaba entre las más altas experiencias literarias —del signo que fueran— y los ecos no callados de las guerras que recomponían las formas del poder nacional. Ya Groussac había percibido esta marca inaugural en la magnífica historia de la Biblioteca Nacional que escribe al iniciar su propia gestión, a la que ve como activadora de una confluencia de las viejas corrientes literarias y políticas, y la formación de un nuevo espíritu de rigor argumental e investigativo.
La adquisición por parte de la Biblioteca del carácter de Nacional, recién en los años 80 del siglo XIX, guarda inequívoca correspondencia con la evolución de las instituciones del país. En el momento de efectiva formación del Estado nacional, la Biblioteca se erigió como reservorio patrimonial y cultural. Paul Groussac protagonizó el nuevo período de modernización y estabilización, acorde con el clima general de la época. Por gestión personal de su director, la Biblioteca Nacional obtuvo un edificio exclusivo en México 564, donde los bolilleros atestiguan su destino original, el de Lotería Nacional. La gestión de Groussac duró más de cuarenta años, y entre otras cosas logró que la Biblioteca fuera un punto de referencia para el pensamiento argentino, en especial en temas históricos y de crítica literaria. Logró aliar la acumulación bibliográfica (se duplicaron los fondos patrimoniales y se creó la Sala del Tesoro), con la forja de un centro considerable de creación y pensamiento, que se expresó incluso en prestigiosas publicaciones.
Durante el siglo XX hubo dos largas gestiones recordadas por razones diversas. La primera, fue la de Gustavo Martínez Zuviría, autor de libros de venta masiva y difusor de posiciones antisemitas. Al frente de la Biblioteca durante un cuarto de siglo, desplegó una vasta labor de compras bibliográficas, publicación de documentos e intervención en los debates culturales. Este controvertido y prolífico autor, también deseó relativizar el peso de Mariano Moreno en la fundación de la Biblioteca, restándole así valor a su origen revolucionario. Durante el largo período de permanencia de Martínez Zuviría se compró la importante colección del hispanista francés Foulché-Delbosc, esencial para el estudio de la historia de España. La dura controversia que mantuvo el poeta y ensayista César Tiempo con Martínez Zuviría es uno de los momentos recordables que atesora la memoria de la institución y prueba de que siempre fue ella misma un documento de cultura atravesado por todas las tendencias culturales e ideológicas de las épocas más vehementes de la historia argentina.
La otra presencia capital en la Biblioteca Nacional —cuya espesura cultural y literaria era de características bien diversas a la anterior, pero no a la de los tiempos largos que quedaron impregnados por el sello personal de Groussac—, fue obviamente la de Jorge Luis Borges. El autor de “La Biblioteca de Babel” supo erigir a la Biblioteca como tema de pensamiento y literatura, y gestionar la institución junto con el subdirector José Edmundo Clemente, quien asimismo fue muy activo en la construcción del nuevo edificio, situado en la manzana que antes había alojado a la residencia presidencial en que habían convivido Juan Domingo Perón y su esposa Eva Duarte. El itinerario urbano, catastral y arquitectónico de la Biblioteca Nacional también revela su íntimo apego a las alternativas más dramáticas de la vida nacional.
Precisamente la Biblioteca fue objeto de una prolongada empresa arquitectónica que abarcó desde la concepción de la necesidad de un nuevo edificio en 1960, cuando la ley 12.351 destina tres hectáreas para su construcción, entre las avenidas del Libertador General San Martín y Las Heras, y las calles Agüero y Austria, hasta su inauguración, recién en 1993. A partir del correspondiente concurso de anteproyectos, la obra fue adjudicada a los arquitectos Clorindo Testa, Alicia D. Cazzanica y Francisco Bullrich. Aún están en vías de realización algunas partes del proyecto original. La piedra fundamental del edificio actual fue colocada en 1971 y la morosa construcción estuvo a cargo de distintas empresas: Compañía Argentina de Construcciones, José E. Teitelbaum S.A. y Servente Constructora S.A. En 1992, coincidiendo con otra fuerte modernización urbana, el edificio fue finalizado. Su estilo a veces llamado “brutalista” —sin duda una de las variantes del expresionismo del siglo XX—, es siempre motivo de interrogación y estudio por los estudiantes de arquitectura. Irrumpe en los estilos arquitectónicos del tejido de la ciudad que la aloja, con una fuerte voz irreverente, escultórica y pampeana, que no deja hasta hoy de formar parte del acervo de las discusiones culturales argentinas.
Un año más iba a demorar el complejo traslado del material bibliográfico y hemerográfico desde la antigua sede de la calle México. Un fondo que, como puede apreciarse en los catálogos, no se limita a la producción nacional —aunque éste es, sin dudas, su centro—, sino que incluye importantes ediciones extranjeras. Menos dotada cuantitativamente que otras bibliotecas nacionales hermanas de Latinoamérica y aún en proceso su ansiado momento de ponerse a la par de los horizontes de modernización característicos de la época contemporánea, la Biblioteca Nacional de la República Argentina sin embargo posee un patrimonio cuya calidad es de excelencia, indispensable para considerar la bibliografía y la hemerografía de la historia nacional en sus más variados aspectos, y particularmente rica en lo que hace a los antecedentes remotos o más mediatos de la formación social, económica y simbólica de la nación.
La Biblioteca Nacional, en cuya historia pueden verse así los trazos elocuentes de la historia nacional, ha sido entonces atravesada, a veces mellada, otras veces impulsada, por la vida política más amplia. No es posible pensarla, gestionarla, trabajar en ella, investigar sus salas de lectura o tomarla como pieza de la política cultural argentina, sin tener en cuenta el vasto eco que ofrece —como si fueran los “ecos de un nombre” borgeanos—, de los avatares de la propia memoria nacional. Venir a ella supone adentrarse en la propia historia de la lectura en la Argentina y en las complejas urdimbres sus pliegues simbólicos y materiales.
La Junta pensó que entre sus tareas estaba la de constituir modos públicos de acceso a la ilustración, visto esto como requisito ineludible para el cambio social profundo. Mariano Moreno impulsó la creación de la Biblioteca como parte de un conjunto de medidas —la edición, la traducción, el periodismo— destinadas a forjar una opinión pública atenta a la vida política y cívica. Así, la Gazeta y la traducción y edición del Contrato Social se hermanan en el origen con la Biblioteca. Precisamente, el escrito estremecedor de la Gazeta titulado “Educación”, en donde se anuncia la creación de la Biblioteca en 1810, posee todas las características de un documento alegórico, bélico y literario a la vez, pieza muy relevante del pensamiento crítico argentino.
Pocos meses antes, el propio Moreno y Cornelio Saavedra firmaban la orden de expropiar los bienes y libros del obispo Orellana, juzgado como conspirador contra la Junta. Así se constituyó el primer fondo de esta Biblioteca, enlazada desde el comienzo con la lucha independentista y la refundación social. También integraron el primer acervo las donaciones del Cabildo Eclesiástico, el Real Colegio San Carlos, Luis José Chorroarín y Manuel Belgrano.
Sus primeros bibliotecarios y directores fueron el doctor Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez, ambos hombres de la Iglesia. Luego, vendrían Chorroarín y Manuel Moreno, hermano y biógrafo del fundador. Los nombres que se suceden son hilos de una trama histórica y cultural: Marcos Sastre, Carlos Tejedor, José Mármol, Vicente Quesada, Manuel Trelles, José Antonio Wilde. La Biblioteca significaba un cruce, que ya estaba en la vida de estos hombres, entre los compromisos políticos y las labores intelectuales. En estos nombres encontramos la huella de autores de obras que forma parte del memorial del lector argentino, como El Tempe argentino, de Marcos Sastre, la novela Amalia, de Mármol, o la obra historiográfica de Quesada. Algo del Salón Literario de 1837 se alojaba en la Biblioteca Nacional de los años 80, sin contar que uno de sus directores, Tejedor, sería después uno de los directores de la guerra perdida por los batallones de la ciudad de Buenos Aires contra las fuerzas federalizadoras.
De una manera u otra, la Biblioteca Nacional se situaba entre las más altas experiencias literarias —del signo que fueran— y los ecos no callados de las guerras que recomponían las formas del poder nacional. Ya Groussac había percibido esta marca inaugural en la magnífica historia de la Biblioteca Nacional que escribe al iniciar su propia gestión, a la que ve como activadora de una confluencia de las viejas corrientes literarias y políticas, y la formación de un nuevo espíritu de rigor argumental e investigativo.
La adquisición por parte de la Biblioteca del carácter de Nacional, recién en los años 80 del siglo XIX, guarda inequívoca correspondencia con la evolución de las instituciones del país. En el momento de efectiva formación del Estado nacional, la Biblioteca se erigió como reservorio patrimonial y cultural. Paul Groussac protagonizó el nuevo período de modernización y estabilización, acorde con el clima general de la época. Por gestión personal de su director, la Biblioteca Nacional obtuvo un edificio exclusivo en México 564, donde los bolilleros atestiguan su destino original, el de Lotería Nacional. La gestión de Groussac duró más de cuarenta años, y entre otras cosas logró que la Biblioteca fuera un punto de referencia para el pensamiento argentino, en especial en temas históricos y de crítica literaria. Logró aliar la acumulación bibliográfica (se duplicaron los fondos patrimoniales y se creó la Sala del Tesoro), con la forja de un centro considerable de creación y pensamiento, que se expresó incluso en prestigiosas publicaciones.
Durante el siglo XX hubo dos largas gestiones recordadas por razones diversas. La primera, fue la de Gustavo Martínez Zuviría, autor de libros de venta masiva y difusor de posiciones antisemitas. Al frente de la Biblioteca durante un cuarto de siglo, desplegó una vasta labor de compras bibliográficas, publicación de documentos e intervención en los debates culturales. Este controvertido y prolífico autor, también deseó relativizar el peso de Mariano Moreno en la fundación de la Biblioteca, restándole así valor a su origen revolucionario. Durante el largo período de permanencia de Martínez Zuviría se compró la importante colección del hispanista francés Foulché-Delbosc, esencial para el estudio de la historia de España. La dura controversia que mantuvo el poeta y ensayista César Tiempo con Martínez Zuviría es uno de los momentos recordables que atesora la memoria de la institución y prueba de que siempre fue ella misma un documento de cultura atravesado por todas las tendencias culturales e ideológicas de las épocas más vehementes de la historia argentina.
La otra presencia capital en la Biblioteca Nacional —cuya espesura cultural y literaria era de características bien diversas a la anterior, pero no a la de los tiempos largos que quedaron impregnados por el sello personal de Groussac—, fue obviamente la de Jorge Luis Borges. El autor de “La Biblioteca de Babel” supo erigir a la Biblioteca como tema de pensamiento y literatura, y gestionar la institución junto con el subdirector José Edmundo Clemente, quien asimismo fue muy activo en la construcción del nuevo edificio, situado en la manzana que antes había alojado a la residencia presidencial en que habían convivido Juan Domingo Perón y su esposa Eva Duarte. El itinerario urbano, catastral y arquitectónico de la Biblioteca Nacional también revela su íntimo apego a las alternativas más dramáticas de la vida nacional.
Precisamente la Biblioteca fue objeto de una prolongada empresa arquitectónica que abarcó desde la concepción de la necesidad de un nuevo edificio en 1960, cuando la ley 12.351 destina tres hectáreas para su construcción, entre las avenidas del Libertador General San Martín y Las Heras, y las calles Agüero y Austria, hasta su inauguración, recién en 1993. A partir del correspondiente concurso de anteproyectos, la obra fue adjudicada a los arquitectos Clorindo Testa, Alicia D. Cazzanica y Francisco Bullrich. Aún están en vías de realización algunas partes del proyecto original. La piedra fundamental del edificio actual fue colocada en 1971 y la morosa construcción estuvo a cargo de distintas empresas: Compañía Argentina de Construcciones, José E. Teitelbaum S.A. y Servente Constructora S.A. En 1992, coincidiendo con otra fuerte modernización urbana, el edificio fue finalizado. Su estilo a veces llamado “brutalista” —sin duda una de las variantes del expresionismo del siglo XX—, es siempre motivo de interrogación y estudio por los estudiantes de arquitectura. Irrumpe en los estilos arquitectónicos del tejido de la ciudad que la aloja, con una fuerte voz irreverente, escultórica y pampeana, que no deja hasta hoy de formar parte del acervo de las discusiones culturales argentinas.
Un año más iba a demorar el complejo traslado del material bibliográfico y hemerográfico desde la antigua sede de la calle México. Un fondo que, como puede apreciarse en los catálogos, no se limita a la producción nacional —aunque éste es, sin dudas, su centro—, sino que incluye importantes ediciones extranjeras. Menos dotada cuantitativamente que otras bibliotecas nacionales hermanas de Latinoamérica y aún en proceso su ansiado momento de ponerse a la par de los horizontes de modernización característicos de la época contemporánea, la Biblioteca Nacional de la República Argentina sin embargo posee un patrimonio cuya calidad es de excelencia, indispensable para considerar la bibliografía y la hemerografía de la historia nacional en sus más variados aspectos, y particularmente rica en lo que hace a los antecedentes remotos o más mediatos de la formación social, económica y simbólica de la nación.
La Biblioteca Nacional, en cuya historia pueden verse así los trazos elocuentes de la historia nacional, ha sido entonces atravesada, a veces mellada, otras veces impulsada, por la vida política más amplia. No es posible pensarla, gestionarla, trabajar en ella, investigar sus salas de lectura o tomarla como pieza de la política cultural argentina, sin tener en cuenta el vasto eco que ofrece —como si fueran los “ecos de un nombre” borgeanos—, de los avatares de la propia memoria nacional. Venir a ella supone adentrarse en la propia historia de la lectura en la Argentina y en las complejas urdimbres sus pliegues simbólicos y materiales.
viernes, 10 de junio de 2011
BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LA NACIÓN
| 150 años al servicio de la comunidad con más de 3.000.000 de piezas bibliográficas |
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La Biblioteca del Congreso de la Nación, es una institución especializada esencial en el Poder Legislativo Nacional, que promueve el desarrollo cultural de la Comunidad y que tiene como misión asistir a los legisladores, colaborar con reparticiones oficiales y privadas, centros de referencia, realizar convenios de cooperación, suministrar al público en general información, documentación y asesoramiento en base al acervo bibliográfico general, doctrinario, jurisprudencial y legislativo.
|
viernes, 20 de mayo de 2011
e-learning
La formación es un elemento esencial en el proceso de incorporar las nuevas tecnologías a las actividades cotidianas. El e-learning es el tipo de enseñanza que se caracteriza por la separación física entre el profesor y el alumno, y que utiliza internet como canal de distribución del conocimiento y como medio de comunicación.
Entre los beneficios más claros que los medios de comunicación aportan a la sociedad se encuentran el acceso a la cultura y a la educación, donde los avances tecnológicos y los beneficios que comporta la era de la comunicación lanzan un balance y unas previsiones extraordinariamente positivas.
Algunos expertos han incidido en que debe existir una relación entre la información que se suministra y la capacidad de asimilación de la misma por parte de las personas. Por esto, es conveniente una adecuada educación en el uso de estos poderosos medios.
http://es.wikipedia.org/wiki/Tecnolog%C3%ADas_de_la_informaci%C3%B3n_y_la_comunicaci%C3%B3n
Entre los beneficios más claros que los medios de comunicación aportan a la sociedad se encuentran el acceso a la cultura y a la educación, donde los avances tecnológicos y los beneficios que comporta la era de la comunicación lanzan un balance y unas previsiones extraordinariamente positivas.
Algunos expertos han incidido en que debe existir una relación entre la información que se suministra y la capacidad de asimilación de la misma por parte de las personas. Por esto, es conveniente una adecuada educación en el uso de estos poderosos medios.
http://es.wikipedia.org/wiki/Tecnolog%C3%ADas_de_la_informaci%C3%B3n_y_la_comunicaci%C3%B3n
Ex libris
Ex libris es una locución latina que significa literalmente, de entre los libros de, es decir, 'libro procedente de entre los libros de una biblioteca o privada'.
Un ex libris es una marca de propiedad que normalmente consiste en una estampa, etiqueta o sello que suele colocarse en el reverso de la cubierta o tapa de un libro, y que contiene el nombre del dueño del ejemplar o de la biblioteca propietaria. El nombre del poseedor va precedido usualmente de la expresión latina ex libris (o también frecuentemente ex bibliotheca, o e-libris), aunque podemos encontrar variantes (p. ej. "Soy de..." o similares).
Un ex libris es una marca de propiedad que normalmente consiste en una estampa, etiqueta o sello que suele colocarse en el reverso de la cubierta o tapa de un libro, y que contiene el nombre del dueño del ejemplar o de la biblioteca propietaria. El nombre del poseedor va precedido usualmente de la expresión latina ex libris (o también frecuentemente ex bibliotheca, o e-libris), aunque podemos encontrar variantes (p. ej. "Soy de..." o similares).
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